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Hageo

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Hageo
5:37
Resúmenes del Antiguo Testamento
Hageo

El antiguo orden de la TaNaK de la Biblia hebrea tiene un aspecto importante en común con la Biblia cristiana: las doce obras proféticas, desde Oseas hasta Malaquías, a veces denominadas “Los Profetas Menores”, fueron concebidas como un único libro llamado "Los Doce". Hageo es el décimo libro de "Los Doce".

Aunque Hageo es uno de los libros proféticos más cortos de la Biblia, es crucial en la historia global de la Biblia hebrea. Durante siglos, los profetas hebreos habían acusando a Israel de haber roto su pacto con Dios a través de la idolatría y la injusticia. Advirtieron que Dios enviaría al gran Imperio babilónico para conquistar Jerusalén, destruir el templo y llevar al pueblo al exilio. Esto es exactamente lo que sucedió en el año 587 587 a.e.c. (2 Reyes 24-25), pero ese no fue el final de la historia. Los profetas tenían una profunda convicción de que Dios traería de regreso a un remanente transformado de Israel para vivir en una nueva Jerusalén, donde la presencia de Dios viviría entre ellos.

Cuando abrimos el libro de Hageo, nos hallamos en el año 520 a.e.c., casi 70 años después del exilio. El Imperio babilónico había caído y en ese entonces, eran los persas quienes dominaban el mundo. De hecho, fueron ellos quienes permitieron que los israelitas exiliados que desearan regresar a Jerusalén pudieran hacerlo. Bajo el liderazgo de un sumo sacerdote llamado Josué y Zorobabel, un heredero del linaje de David, un grupo de exiliados regresó a Jerusalén y comenzó a reconstruir la ciudad y sus vidas (Esdras 1-6). ¡Así que te puedes imaginar que el pueblo tenía altas expectativas y que el futuro parecía prometedor! Pero no desde el punto de vista de Hageo.

Hageo 1:1-15: Exhortación a reconstruir el templo

El libro de Hageo se divide en cuatro secciones que resumen el mensaje dado por Hageo al pueblo de Jerusalén durante un período de cuatro meses. Él comienza el capítulo 1 acusando al pueblo de tener prioridades equivocadas. Claro, habían regresado a Jerusalén, pero dedicaban todo su tiempo y recursos a reconstruir sus lujosas casas, mientras que el templo seguía en ruinas desde su destrucción, casi 70 años atrás. Hageo pregunta: "¿Es acaso tiempo para que ustedes habiten en sus casas artesonadas mientras esta casa está desolada?" (Hageo 1:4). Este descuido es similar a la rebelión de sus antepasados al pacto. Es por eso que la tierra es improductiva y sufren hambrunas y sequías. Como estaban repitiendo la insensatez de sus antepasados, Hageo repite la lista de maldiciones del pacto de Deuteronomio 28:22-40. Las palabras de Hageo son seguidas por una historia sobre la respuesta del pueblo, similar a Esdras 5:1-2. Se nos dice que Zorobabel, Josué y el remanente de Israel fueron impulsados por el mensaje de Hageo y motivados a comenzar a reconstruir el templo.

Hageo 2:1-9: Visión y esperanza para la reconstrucción del templo

En la segunda sección, un mes después, Hageo aborda el tema de las expectativas frustradas del pueblo. El templo que estaban reconstruyendo dejaba mucho que desear. Y no era nada comparado con la gloria del templo que Salomón construyó unos 500 años antes. Como puedes imaginar, la moral era bastante baja para terminar el proyecto. Hageo recuerda al pueblo las grandes promesas proféticas del futuro Reino de Dios y su templo. Aquí, él se inspira en profetas anteriores, especialmente Isaías y Miqueas, al decir que la nueva Jerusalén será el lugar desde el cual Dios redimirá al mundo y que todas las naciones vendrán y participarán en el Reino de Dios, lo que resultará en paz para todos (Isaías 9; Isaías 60-62; Miqueas 4-5). Así que el templo juega un papel clave en los planes de Dios para el futuro. A pesar de las circunstancias decepcionantes, Hageo exhorta al pueblo a trabajar con esperanza.

Hageo 2:10-19: Llamado a ser fieles al pacto

Dos meses más tarde, en la tercera sección, Hageo continúa con un llamado a la fidelidad al pacto. Volviendo a las ideas clave de Levítico, Hageo entabla una conversación con algunos sacerdotes sobre la pureza ritual. Si alguien tocaba un cadáver y se volvía ritualmente impuro o quedaba marcado por la muerte y luego tocaba algo de comida, ¿quedaba impura? Los sacerdotes dicen: "Sí". Entonces Hageo convierte este escenario en una parábola. Lo mismo estaba ocurriendo con el pueblo de Israel y lo que estaban haciendo al reconstruir el templo. Si esa generación se humillaba y se alejaba de la injusticia y la apatía, todo lo que construyeran, incluido el nuevo templo, sería impuro.

En otras palabras, solo mediante el arrepentimiento sincero y la fidelidad al pacto, sus esfuerzos de construcción darían como resultado que Dios trajera su Reino y sus bendiciones. En cierto sentido, por lo tanto, su futuro estaba en sus propias manos, ya que Dios estaba esperando que su pueblo le fuera fiel. La elección que Hageo presenta a la generación exiliada es muy similar al desafío que Moisés presentó a la generación en el desierto antes de que entraran en la tierra (Deuteronomio 30). La obediencia sería fuente de bendiciones y éxito, mientras que la desobediencia provocaría su ruina.

Hageo 2:20-23: La esperanza futura y la decisión de ser fieles

El libro concluye con un resumen de Hageo sobre la esperanza futura en el Reino de Dios. Dios establecerá la nueva Jerusalén como el centro de su glorioso Reino internacional. Al igual que derrotó al faraón hace mucho tiempo, Dios volverá a enfrentarse y derrotar al mal de entre las naciones y cumplirá su promesa a David estableciendo un rey de su linaje, que, en la época de Hageo, estaba representado por Zorobabel.

El libro concluye con la elección de un futuro brillante que simplemente queda en el aire. ¿La generación de Hageo será fiel a Dios y experimentará el cumplimiento de las promesas? ¿Zorobabel será fiel y resultará ser el rey mesiánico?

Para averiguarlo, tienes que seguir leyendo los dos últimos libros de los profetas, Zacarías y Malaquías. Pero es claro que este pequeño libro contiene un gran desafío para cada generación del pueblo de Dios. El punto de Hageo es que nuestras decisiones cuentan y que la fidelidad y la obediencia del pueblo de Dios son parte de la forma en que él ha elegido cumplir sus propósitos en el mundo. Así que esta sorprendente verdad debería motivarnos a la humildad y a la acción, con la esperanza del Reino venidero de Dios en mente. Ese es el desafío que Hageo presentó a su propio pueblo y a ti y a mí hoy.