Los libros de Crónicas
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Aunque en nuestras Biblias modernas son dos libros separados, Crónicas se escribió originalmente como una sola historia coherente. Solo se dividió después por la longitud del rollo. Otro detalle importante es que la ubicación actual de estos libros en la Biblia cristiana es diferente de su ubicación original. En la mayoría de las Biblias en inglés, Crónicas viene justo después de los libros de Samuel y Reyes. Sin embargo, la mayor parte de Crónicas repite el contenido de esos libros, así que muchas personas empiezan a leer y piensan: “Espera, ¡acabo de leer todo esto!” Y terminan saltándoselo.
Es una lástima, porque este es un libro realmente único e importante dentro de la Biblia hebrea, con un diseño muy intencional. En el orden judío tradicional de la Biblia, Crónicas es en realidad el último libro, porque resume todas las Escrituras judías. Comienza con la primera palabra, Adán, el nombre del primer personaje humano al inicio de las Escrituras, y llega hasta el último párrafo, que anuncia el regreso de Israel del exilio.
Contexto del libro de Crónicas
En realidad, no sabemos quién escribió los libros de Crónicas, pero por ciertos detalles podemos darnos cuenta de que los escribió alguien que vivió un par de siglos después del regreso de los israelitas del exilio en Babilonia. Para esta persona, Jerusalén y el segundo templo se habían reconstruido hacía ya algún tiempo, pero, como aprendemos en Esdras-Nehemías, las cosas no iban bien. La gran esperanza profética era que la ciudad y el templo serían reconstruidos. Dios vendría a vivir en medio de su pueblo, el rey mesiánico llegaría y todas las naciones se unirían bajo su gobierno de paz. Para toda la gente en Jerusalén, incluida la persona que escribió esto, estaba muy claro que nada de eso había sucedido todavía.
En respuesta, el autor de Crónicas ha dado forma a las antiguas historias de David y Salomón del pasado para ofrecer un mensaje de esperanza para el futuro. Estos libros han sido diseñados para resaltar dos temas claros: la esperanza en la llegada del rey mesiánico y la esperanza de un nuevo templo.
1 Crónicas 1–9: Genealogías de reyes y sacerdotes
El libro de 1 Crónicas comienza con nueve capítulos de genealogías, largas listas de nombres y linajes familiares. Mientras las leemos, podemos pensar que todo es muy aburrido, y en parte es verdad, pero, en realidad, estos capítulos son muy importantes. A través de ellos, el autor está resumiendo toda la historia de la Biblia hebrea al mencionar a todos los personajes clave.
El autor ha organizado estas genealogías para resaltar dos linajes en particular, conectados con los dos temas principales. El primero es el linaje del rey mesiánico prometido. Se dedica mucho espacio a seguir el linaje de Judá que lleva al rey David, a quien se le dio la promesa mesiánica. Luego ese linaje se sigue hasta la época del propio autor. El otro linaje familiar que recibe mucha atención es el del sacerdocio: los descendientes de Aarón que servían en el templo de Jerusalén. Así que, desde el principio, vemos que los dos temas principales de los libros de Crónicas (la esperanza en el Mesías y el nuevo templo) están profundamente arraigados en estas antiguas genealogías.
1 Crónicas 10–29: El rey David como el ideal mesiánico
A partir de aquí, pasamos a las historias sobre David (1 Crón. 10–29) y, aunque la mayoría nos resultarán conocidas por haber leído el libro de Samuel, hay algunas diferencias muy importantes. En primer lugar, el autor deja fuera todas las historias negativas en las que David aparece como débil o inmoral. Saúl persiguiéndolo por el desierto, la historia del adulterio de David con Betsabé y el posterior asesinato de su esposo… todo eso desaparece. Solo nos quedan las historias que lo presentan como un buen tipo.
También hay material nuevo que presenta a David de una manera muy positiva. Hay un gran bloque de capítulos (1 Crón. 22–29) en los que David hace preparativos para el primer templo, organiza a los constructores, a los levitas y a los coros. El autor incluso llega a presentar a David como una figura parecida a Moisés. Dios le da a David los planos para construir el templo, así como le dio a Moisés los planos para el tabernáculo (compara 1 Crón. 28:11-19 con Éx. 25:9).

Entonces, ¿por qué aparece todo este material nuevo sobre David? El autor ciertamente no intenta ocultar los defectos de David. Sabe que cualquiera puede ir y leer sobre ellos en los libros de Samuel. Más bien, parece que el autor quiere presentar a David como un rey ideal para crear una profecía narrativa que señale a la imagen del futuro rey mesiánico. Esto es muy parecido a la manera en que Jeremías y Ezequiel hablaron del mesías que vendría como “un nuevo David” (Jer. 30:9; Ezeq. 37:25).
Esta idea se vuelve más clara cuando leemos la historia de la promesa de pacto de Dios a David en 1 Crónicas 17 y la comparamos con su paralelo anterior en 2 Samuel 7. El autor de Crónicas definitivamente resalta que ni David, ni Salomón, ni ninguno de los reyes de ese linaje fueron el rey mesiánico. Pero cuando ese mesías llegue, será un rey como el David idealizado de estas historias. Para el autor, estas historias clásicas de David del pasado son, en realidad, destellos del futuro Reino de Dios.
2 Crónicas 1-36: Los reyes de Judá y una historia inconclusa
A medida que seguimos avanzando en 2 Crónicas, encontramos mucho contenido que se superpone con 1 y 2 Reyes, pero, una vez más, hay algunas diferencias clave. El autor ha dejado fuera todas las historias de los reyes del norte de Israel y, en cambio, sigue concentrándose en la línea de David. Hay mucho material nuevo e historias sobre estos reyes davídicos, y el autor destaca en especial a quienes fueron obedientes a Dios y recibieron éxito y bendición. El autor también incluye nuevas historias sobre reyes que no fueron fieles a Dios. Los que no siguieron la Torá y llevaron a Israel a adorar ídolos enfrentaron consecuencias terribles y, al final, provocaron el exilio en Babilonia. Y todo fue un desastre que ellos mismos causaron.
Toda esta sección se convierte en una serie de estudios de personajes para las generaciones futuras. El autor quiere que todo el pueblo de Dios aprenda de la historia de su familia y llegue a ser fiel a su Dios y a la Torá.

La conclusión del libro también es única. Bien al final, Ciro, el rey de Persia, les dice a los israelitas que pueden regresar del exilio y reconstruir el templo en Jerusalén. Él declara: “Quien haya entre ustedes de todo su pueblo, que el Señor su Dios esté con él, y que suba…” (2 Crón. 36:23).
De hecho, así termina el libro: con una frase incompleta (en hebreo suena todavía más extraña que en español). Ahora bien, por supuesto, el autor conoce el primer regreso del exilio y las historias de Esdras y Nehemías, pero está claro que, desde su punto de vista, las esperanzas proféticas de Israel no se cumplieron en esos acontecimientos. Este final inconcluso muestra que la esperanza del autor está puesta en otro regreso del exilio, cuando el Mesías vendrá a reconstruir el templo y a restaurar al pueblo de Dios.
Así que los libros de Crónicas, los últimos libros de las Escrituras judías, terminan apuntando hacia adelante. Invitan al pueblo de Dios a mirar atrás para mirar adelante, porque el pasado es la fuente de esperanza para el futuro. Crónicas cierra la historia de la Biblia hebrea como un relato que todavía está buscando su final.

