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Mateo

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Mateo 1-13
8:17
Resúmenes del Nuevo Testamento
Mateo 1-13

Este es uno de los primeros relatos oficiales de Jesús de Nazaret. Aunque el libro en sí mismo es anónimo, la tradición confiable más antigua lo vincula con Mateo, el recaudador de impuestos, uno de los doce apóstoles que Jesús designó que aparece en el libro (Mateo 9:9; Mateo 10:3). Por alrededor de unos 30 ó 40 años, los apóstoles enseñaron y transmitieron oralmente su testimonio acerca de Jesús, junto con las enseñanzas, que habían memorizado. Mateo recopiló y organizó todo en un mosaico increíble y diseñó su narración para resaltar ciertos temas sobre Jesús.

Mateo quería mostrar que Jesús es la continuación y el cumplimiento de toda la historia bíblica de Dios e Israel, así que hace énfasis en que:

  • Jesús es el Mesías del linaje de David
  • Jesús es un nuevo maestro que tienen autoridad, al igual que Moisés
  • Jesús es Dios con nosotros o, en hebreo, Emanuel

El libro de Mateo fue diseñado con una introducción y una conclusión que actúan como marco de cinco secciones claramente definidas que se encuentran en el centro. Cada una de estas secciones concluye con un largo bloque de enseñanza de Jesús.

Mateo 1-3: Jesús como el Mesías y Emanuel (Dios con nosotros)

Los capítulos 1-3 preparan el escenario vinculando la historia de Jesús directamente con las Escrituras del Antiguo Testamento. Mateo comienza con una genealogía de Jesús que lo destaca como el hijo mesiánico de David y el hijo de Abraham que llevará la bendición de Dios a todas las naciones. Después de eso tenemos la famosa historia sobre el nacimiento de Jesús y la forma en que cumplió las promesas proféticas del Antiguo Testamento respecto a cómo las naciones vendrían a honrar al Mesías nacido en Belén. Y aún más, la concepción de Jesús fue producida por el Espíritu Santo y a él le pusieron por nombre Emanuel, lo cual equivale a afirmar que Jesús no es meramente humano. Él es Dios con nosotros, el Dios de Israel encarnado como humano.

Podemos ver, de inmediato, dos de los temas clave de Mateo en la introducción (Jesús es el Mesías y Dios con nosotros), sin embargo Mateo también quiere mostrar que Jesús es como un nuevo Moisés. Al igual que Moisés, Jesús salió de Egipto (capítulo 2), pasó por las aguas del bautismo (capítulo 3), estuvo en el desierto durante 40 días (capítulo 4) y subió a una montaña para impartir una nueva enseñanza que en su mayoría estaba centrada en la Torá (capítulos 5-7). Mateo afirma que Jesús es la figura prometida más grande que Moisés, que liberará a Israel de la esclavitud, dará al pueblo una nueva enseñanza divina, los salvará de sus pecados y dará inicio a la relación del nuevo pacto entre Dios y su pueblo. Eso también explica por qué Mateo estructuró el centro del libro en cinco partes principales que resaltan la enseñanza de Jesús. Creó un paralelo con los cinco libros de Moisés, presentando a Jesús como el nuevo maestro lleno de autoridad de Israel que cumplirá la historia de la Torá.

Mateo 4-7: La llegada del Reino de Dios y el Sermón del Monte

En la primera sección principal (capítulos 4-7), Jesús entra en escena anunciando la llegada del Reino de Dios. Eso es muy importante porque el Reino es el tema principal de la enseñanza de Jesús. En esencia, se trata de la operación de rescate de Dios a su mundo, que está siendo llevada a cabo a través del Rey Jesús. Él vino a confrontar la maldad, especialmente a la maldad espiritual y su legado de opresión demoníaca, enfermedad y muerte. Él llegó para restaurar el reinado de Dios sobre el mundo creando una nueva familia de personas que vivirán bajo su gobierno.

Una vez que Jesús empieza a sanar a las personas y a crear un movimiento, lleva a sus seguidores a un monte y les enseña por primera vez, lo que se conoce como el Sermón del Monte (capítulos 5-7). Allí, Jesús explora cómo seguirlo y vivir en el Reino de Dios. Es un Reino al revés, donde no hay miembros privilegiados: los pobres, los don nadie, los ricos, los religiosos, todo el mundo está invitado a dar un giro, seguir a Jesús y unirse a su nueva familia. Jesús deja claro que no vino para dejar de lado los mandamientos de la Torá, sino para cumplirlos a través de sus enseñanzas, que transforman el corazón de su pueblo para que ame verdaderamente a Dios y a su prójimo, incluso a sus enemigos.

Mateo 8-10: El poder del Reino y la invitación al discipulado

Después de concluir su gran enseñanza sobre el Reino, la siguiente sección muestra a Jesús trayendo el Reino a la realidad en la vida cotidiana de las personas (capítulos 8-10). Mateo presenta en forma ordenada nueve historias en las que Jesús trae el poder liberador del Reino de Dios a la vida de personas normales. Aquí podemos ver que hay tres grupos de tres historias, todas sobre personas enfermas, quebrantadas o en peligro. Jesús las sana o las salva a todas mediante actos de poder. Luego, entre las tríadas, encontramos dos historias paralelas sobre el llamado radical de Jesús a seguirlo. Una persona solo puede entrar al Reino de Dios siguiéndolo y convirtiéndose en su discípulo.

En el capítulo 10, continuamos hasta el segundo gran bloque de enseñanza del libro de Mateo, en el cual, Jesús extiende su alcance enviando a 12 discípulos. Él les enseña cómo anunciar el Reino de Dios y qué esperar cuando lo hagan. Aunque muchos israelitas aceptarán el Reino de Jesús, los líderes de Israel tienen mucho que perder si se arrepienten. Ellos probablemente rechazarán y perseguirán a Jesús y sus seguidores, y por este motivo, sus seguidores deberían estar listos para eso.

Mateo 11-13: Diferentes reacciones ante Jesús

Eso nos lleva a los capítulos 11-13, donde Mateo recopila un grupo de historias sobre las respuestas de las personas a Jesús y a su mensaje. Allí vemos un poco de todo. Algunos reaccionan positivamente: aman a Jesús y lo reconocen como el Mesías. Otros son neutrales, no están seguros de qué pensar sobre Jesús. Juan el Bautista terminará en este grupo al dejar claro que Jesús no es lo que él se esperaba. Las reacciones de los líderes de Israel son negativas, ya que los fariseos y los maestros de la Biblia rechazan y desafían totalmente a Jesús. Ellos pensaban que él era un falso maestro que llevaba al pueblo por mal camino, y por ello, lo acusan de blasfemia por sus exaltadas pretensiones de autoridad divina.

Jesús no se sorprende y tampoco se desconcierta frente a las distintas respuestas. De hecho, se enfoca en ellas en el tercer gran bloque de enseñanza, que comienza en el capítulo 13. Allí, Mateo ha recopilado muchas de las parábolas de Jesús sobre el Reino: el agricultor que arroja semillas en cuatro tipos de terrenos, la semilla de mostaza, la perla y el tesoro enterrado. Estas parábolas son como un comentario sobre las historias que acabamos de leer. Algunos aceptan a Jesús con entusiasmo, mientras que otros lo rechazan, pero el Reino de Dios continuará propagándose a pesar de todos estos obstáculos.

Al terminar el capítulo 13 nos encontramos en la mitad de la historia de Jesús según Mateo, quien ha planteado preguntas clave sobre Jesús. ¿Cómo se manifestará esa tensión entre Jesús y los líderes de Israel?

Mateo 14-28
7:10
Resúmenes del Nuevo Testamento
Mateo 14-28

Mateo 14-20: Qué significa que Jesús sea el Mesías

En los capítulos 14 a 20, la siguiente sección importante del libro, Mateo explora las diferentes perspectivas que las personas tenían sobre qué significaba que Jesús fuera el Mesías. Jesús sigue sanando a personas enfermas y en dos ocasiones da de comer milagrosamente a grandes multitudes en el desierto, una de ellas formada por judíos (capítulo 14) y la otra por no judíos (capítulo 15). Esta señal es muy similar a lo que Moisés hizo por Israel en el desierto (Éxodo 16), así que muchas personas se entusiasman con Jesús y piensan que él es el gran profeta y el Mesías.

Sin embargo, los líderes religiosos no están convencidos. Su visión del mesías se centra y está basada en pasajes como el Salmo 2 o Daniel 2 sobre un mesías victorioso que liberará a Israel y derrotará a los opresores paganos. Desde su punto de vista, Jesús es un falso maestro que hace afirmaciones blasfemas sobre sí mismo, así que cada vez se oponen más y comienzan a idear un plan para matarlo.

En los capítulos 16 y 17, Jesús se retira y enseña a sus discípulos más cercanos lo que realmente significa que él sea el Mesías de Israel, porque no es lo que ellos esperaban. Jesús pregunta a los discípulos: "Y ustedes, ¿quién dicen que soy Yo?". Pedro da la respuesta correcta: "Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente". Sin embargo, pronto queda claro que Pedro está pensando en un rey que reinará victoriosamente gracias al poder militar.

Jesús desafía a Pedro, diciendo que sí, él se convertirá en Rey, pero de una manera diferente. Jesús comienza a enseñar sobre temas del profeta Isaías, quien dijo que el Rey mesiánico sufriría y moriría por los pecados de su pueblo. Jesús se estaba posicionando como un Rey mesiánico que reina convirtiéndose en siervo y dando su vida por Israel y las naciones.

Pedro y los discípulos realmente no lo entienden, así que Jesús continúa con el cuarto gran bloque de enseñanza del capítulo 18, seguido de otra serie de enseñanzas en los capítulos 19 y 20. Todas ellas giran en torno a la naturaleza invertida del Reino mesiánico de Jesús que pone al revés nuestro sistema normal de valores. En la comunidad del Rey siervo se gana honor sirviendo a los demás. En lugar de venganza, perdonamos y hacemos el bien a nuestros enemigos. La verdadera riqueza se obtiene siendo generosos. Para seguir al Mesías siervo, nosotros mismos debemos convertirnos en siervos.

Mateo 21-25: Jesús confronta a los líderes de Israel

En la siguiente sección (capítulos 21-25), vemos dos reinos que chocan, el Reino de Jesús y el de los líderes de Israel. Jesús llega a Jerusalén para la Pascua, montado en un burro mientras las multitudes lo aclaman como el Mesías. De inmediato, Jesús entra al patio del templo y crea un gran alboroto que interrumpe los sacrificios diarios. Sus acciones hablan más fuerte que sus palabras. Como Rey de Israel, Jesús estaba ejerciendo su autoridad real sobre el templo, el lugar de encuentro de Dios e Israel. Desde el punto de vista de Jesús, el templo se había corrompido por la hipocresía de los líderes de Israel, motivo por el cual Jesús desafió su autoridad. Los líderes se ofenden profundamente y, en el capítulo 22, tratan de hacer que Jesús caiga en una trampa para avergonzarlo en un debate público. Ellos fracasan y, como resultado, deciden hacer que lo maten.

En respuesta, Jesús imparte su último bloque de enseñanza (capítulos 23-25). En primer lugar, realiza una critica vehemente a los fariseos y su hipocresía, antes de llorar por Jerusalén y su rechazo del Reino de Dios. Jesús se aparta con los discípulos y comienza a decirles lo que va a suceder. Estos líderes van a ejecutarlo, pero al hacerlo, ocasionarán su propia muerte. En lugar de aceptar el camino del Reino pacífico de Jesús, van a tomar el camino de la rebelión contra Roma, así que la ciudad y el templo serán destruidos.

Pero, dice Jesús, ese no es el final de la historia. Él será vindicado después de su muerte mediante su resurrección y un día regresará para establecer su Reino sobre todas las naciones. Mientras tanto, los discípulos deberán mantenerse alerta y comprometidos con la difusión del Reino de Jesús y la divulgación de la buena noticia sobre él.

Mateo 26-28: Juicio, crucifixión y resurrección de Jesús

Con todo eso resonando en los oídos de los discípulos, la historia llega a su punto culminante en los capítulos 26-28. Esa noche, Jesús llama a los discípulos aparte para celebrar una comida de Pascua, que vuelve a contar la historia del rescate de Israel de la esclavitud y la muerte del cordero pascual. Jesús usa el pan y el vino de la comida como símbolos nuevos, mostrando que su futura muerte sería un sacrificio que redimiría a las personas de la esclavitud, la maldad y el pecado.

Después de la comida, Jesús es arrestado y llevado a juicio ante el Sanedrín, el concejo de líderes judíos. Su afirmación de que él es el Mesías es rechazada, lo acusan de blasfemia contra Dios y lo llevan ante el gobernador romano Pilato. Pilato piensa que Jesús es inocente, pero cede y lo condena a muerte por crucifixión. Los soldados romanos se llevan a Jesús y lo crucifican.

Aquí te darás cuenta de que, al igual que en los primeros capítulos, hay muchas referencias al Antiguo Testamento. Mateo está mostrando que la muerte de Jesús no fue un fracaso, sino más bien el sorprendente cumplimiento de las promesas proféticas. Jesús vino como el Mesías siervo que fue rechazado por su propio pueblo. Pero en lugar de juzgarlos, él es juzgado en su lugar y carga con las consecuencias de su pecado.

La escena de la crucifixión llega a su fin y el cuerpo de Jesús es colocado en una tumba, pero el libro de Mateo termina con un giro sorprendente. El domingo por la mañana, los discípulos descubren que la tumba está vacía. De repente, todo tipo de personas comienzan a ver a Jesús resucitado de entre los muertos.

El libro concluye con Jesús resucitado dando una última enseñanza llamada la Gran Comisión. Ahora él es el verdadero Rey del mundo, así que envía a los discípulos a todas las naciones con la buena noticia de que Jesús es el Señor. Cualquiera puede unirse a su Reino si es bautizado y sigue sus enseñanzas. Haciendo eco del primer capítulo donde se habla de su nombre, Emanuel, o "Dios con nosotros", las últimas palabras de Jesús a sus discípulos son: "Yo estaré con ustedes". Es una promesa de la presencia personal de Jesús que estará con sus seguidores hasta que finalmente regrese para reunir el Cielo y la Tierra en el Reino de Dios.