Judas
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Esta carta fue escrita por Judas, o más exactamente por "Judá", según la pronunciación de su nombre en griego (Loudas) y en hebreo (Yehudah). Él era uno de los cuatro hermanos de Jesús nombrados en los relatos de los Evangelios (Mateo 13:55; Marcos 6:3). Ninguno de ellos siguió a Jesús como el Mesías antes de su muerte (Juan 7:5), pero todos se convirtieron en sus discípulos una vez que lo vieron resucitado de entre los muertos (1 Corintios 15:7). Todos estos hermanos se convirtieron en líderes de las primeras comunidades cristianas judías, y Judá actuó como maestro itinerante y misionero (1 Corintios 9:5).
Todo esto nos da el trasfondo para comprender el propósito de esta carta. No sabemos a qué comunidad específica le escribió Judá, pero es muy probable que estuviera compuesta mayoritariamente por judíos mesiánicos. Su estilo de escritura presupone un profundo conocimiento de las Escrituras del Antiguo Testamento y de literatura judía popular.
Judá se había enterado de la crisis que estaba enfrentando esta iglesia y esto nos ayuda a comprender mejor el diseño de la carta. Comienza con una acusación inicial Judas 1:1-4, seguida de una larga advertencia y acusación Judas 1:5-19 contra los maestros corruptos que habían estado influenciando la iglesia. Judá concluye la carta completando una acusación sobre lo que esta iglesia debía hacer (Judas 1:20-25).
Judas 1:1-4: Disputa por la verdadera fe
Judá comienza instando a la iglesia a luchar por la verdadera fe cristiana. Su plan consistía en escribir una obra mucho más larga que explorara "nuestra salvación compartida" a través del Mesías, pero el proyecto se retrasó cuando escuchó noticias urgentes sobre esta iglesia. En su lugar, envió esta carta breve pero bien pensada. Judá no empieza explicando cómo debían luchar por la fe, en su lugar, primero aborda por qué debían hacerlo. Los maestros corruptos se habían infiltrado en la comunidad. Y lo que Judá critica no es su enseñanza, sino su estilo de vida. Su transigencia moral es lo que nos permite saber que tenían una mala teología.
Judas 1:5-19: Cuidado con los falsos maestros
Judá quiere que esta iglesia sepa que la aparición de estos maestros no era una sorpresa y pasa a dar una extensa advertencia para que se mantuvieran alejados de ellos. Él presenta dos series de tres ejemplos del Antiguo Testamento, el primero de los cuales habla sobre el pueblo rebelde que recibe justicia divina (Judas vv. 5-10). Los israelitas que se rebelaron contra Dios en el desierto recibieron lo que querían; se les prohíbe entrar en la tierra prometida y mueren en medio de la nada (Números 14).
La siguiente historia tiene que ver con los ángeles que están encarcelados por su rebelión hasta el día en que enfrenten la justicia final de Dios. Aquí, Judá se está refieriendo a la interpretación de Génesis 6 presentada en la popular obra judía: "1 Enoc". En la misma, los hijos de Dios son los ángeles que se rebelaron contra Dios, tuvieron sexo con mujeres y fueron juzgados en consecuencia. El tercer ejemplo de Judá trata sobre la ruina de Sodoma y Gomorra en Génesis 19, en el que hombres violentos intentan tener relaciones sexuales con ángeles por la fuerza. Estas dos últimas historias son sobre una rebelión en contra de Dios que terminó, específicamente, en inmoralidad sexual. Eso es precisamente de lo que son culpables los maestros corruptos.

Judá también da un ejemplo adicional, de otro texto judío popular llamado: "El testamento de Moisés", el cual, como "1 Enoc", no forma parte de las Escrituras del Antiguo Testamento. Se trata de una versión creativa de los últimos días y palabras de Moisés de los capítulos 30-34 de Deuteronomio. En la historia que Judá cita, cuando Moisés murió, el buen ángel Miguel refuta las acusaciones del diablo en su contra, y deja el juicio final en manos de Dios.
Aunque estas historias pueden parecernos extrañas, para los judíos que fueron criados con conocimiento de este tipo de literatura, la advertencia de Judá tiene sentido. El comportamiento de los maestros corruptos tiene raíces antiguas. La rebelión contra la autoridad de Dios, la inmoralidad sexual y el rechazo de los mensajeros angelicales de Dios no son algo nuevo y no deberían tomar por sorpresa a los oyentes de Judá.
Todo esto está conectado con el segundo trío de ejemplos sobre los rebeldes que llegan para corromper a los demás. Caín asesinó a su hermano y construyó una ciudad donde reinaba la violencia (Génesis 4). Balaam no pudo maldecir a Israel, los incitó a la idolatría y a la inmoralidad sexual (Números 31:16). Coré, el levita, lideró una rebelión contra Moisés que resultó en un desastre para muchos otros (Números 16). Judá concluye este segundo trío con una serie de imágenes del Antiguo Testamento que describen a los maestros. Son como los pastores egoístas de Ezequiel 34:2, las nubes sin lluvia de Proverbios 25:14 o las olas caóticas de Isaías 57:20. Su egocentrismo desmiente su supuesta devoción por Jesús, y siembran el caos dondequiera van.
Judá concluye sus advertencias citando otras dos advertencias, una antigua en Judas 1:14-16 y una reciente en Judas 1:17-19. La primera viene de 1 Enoc que afirma contener las visiones de la antigua figura del mismo nombre (Génesis 5:21-24) Lo que es fascinante es que Judá cita la sección inicial de Enoc, que a su vez cita media docena de textos del Antiguo Testamento sobre el Día del Señor (Deuteronomio 33:2; Zacarías 14:5; Isaías 66:15-16).
Judá combina la antigua advertencia de Enoc con una más reciente de los apóstoles. Pedro, Juan y Pablo predijeron que surgirían maestros corruptos que distorsionarían la buena noticia y negarían a Jesús con sus acciones (1 Juan 4:1-3; 2 Timoteo 3:1-9; 2 Pedro 2:1-3). Y ellos estaban haciendo eco de la advertencia de Jesús sobre lo mismo (Mateo 7:15-19). Con todos estos ejemplos, Judá esperaba que esta iglesia ya no necesitara más argumentos para darse cuenta de que debían tomar medidas con respecto a estos maestros.

Judas 1:20-25: Cómo luchar por la fe
Después de todo eso, Judá pasa a su encargo final y retoma su frase de apertura sobre "luchar por la fe". Y analiza cómo hacerlo a través de una serie de metáforas. La comunidad de Jesús es el nuevo templo de Dios, así que ellos debían construir sus vidas sobre el fundamento de la "fe santísima", refiriéndose al mensaje central de la buena noticia sobre la vida, la muerte y la resurrección de Jesús. La Iglesia debía edificarse sobre ese fundamento, dedicándose a la oración y consagrándose al amor de Dios a través de la obediencia. La integridad de este edificio se mantendría estando atentos al regreso de Jesús y ayudándose unos a otros a permanecer fieles. Judá concluye alabando al Dios que protegerá a su pueblo y evitará que se alejen de su gracia.
Esta breve carta es muy poderosa, pero es desconcertante para muchos lectores modernos. ¿Por qué Judá cita textos que nunca fueron considerados como parte de las Escrituras, como 1 Enoc o el Testamento de Moisés? Es importante recordar que la cultura judía de esta época estaba inmersa en textos religiosos. Jesús, su familia y todos los primeros cristianos judíos crecieron leyendo la Biblia hebrea y muchos otros libros basados en las Escrituras e inspirados en ellas.
Esto no es diferente a la lectura de libros religiosos populares de autores de nuestra época. Aunque no forman parte de la Biblia, muchos otros textos ofrecen mensajes poderosos al pueblo de Dios. Muchos textos judíos de este período, conocidos hoy como las colecciones de los libros Apócrifos y Pseudoepigráficos, fueron preservados y leídos en las comunidades judías y cristianas, y tratados con gran respeto. Eso no significa que habían sido originalmente diseñados para formar parte de la Biblia hebrea, y prácticamente nadie pensaba que lo fueran. Pero como Judá conoce a su público, utiliza estos textos para explicar su punto. Sus lectores estaban familiarizados con esta literatura y esta podía ayudarlo a comunicar su mensaje.
Y su mensaje era que la gracia de Dios a través de Jesús nos invita a responder con toda nuestra vida, y no solo con nuestro intelecto. Observa que Judá no critica ni se enfoca en la teología del maestro corrupto, sino en su estilo de vida inmoral. Judá aplica lo que Jesús les dijo a sus discípulos: "Si realmente me amas, obedecerás mis enseñanzas" (Juan 14:15). Y para los cristianos de todas las edades, la forma en que vivimos es el indicador más confiable de lo que realmente creemos.

