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Jonás

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Jonás
9:01
Resúmenes del Antiguo Testamento
Jonás

El antiguo orden de la TaNaK de la Biblia hebrea tiene un aspecto importante en común con la Biblia cristiana: las doce obras proféticas, desde Oseas hasta Malaquías, a veces denominadas “Los Profetas Menores”, fueron concebidas como un único libro llamado "Los Doce". Jonás es el quinto libro de "Los Doce".

Jonás es único entre los libros de los profetas, ya que estos suelen ser recopilaciones de palabras pronunciadas por un profeta en nombre de Dios. En lugar de centrarse en las palabras de un profeta, este libro cuenta la subversiva historia de un profeta que resiente a Dios por amar a sus enemigos.

El profeta Jonás se menciona solo una vez más en el Antiguo Testamento, durante el reinado de uno de los peores reyes de Israel, Jeroboam II. Jonás profetizó a su favor, prometiendo que ganaría una batalla y recuperaría territorio en la frontera norte de Israel (2 Reyes 14:23-25). Ahora, es importante saber que el profeta Amós confrontó a Jeroboam II y que, a través de él, Dios revirtió específicamente la profecía de Jonás (Amós 6:13-14). Amós predijo que Jeroboam II perdería esas mismas tierras como consecuencia de su pecado. Incluso antes de que comience la historia de Jonás, ya sospechamos un poco de este personaje.

Las exquisitas combinaciones literarias y simetrías del libro de Jonás se muestran maravillosamente en su diseño. Los capítulos 1 y 3 relatan los encuentros de Jonás con personas no israelitas: primero con unos marineros y, más tarde, con sus odiados enemigos, los ninivitas. Cada historia ofrece un contraste cómico entre el egoísmo de Jonás y la humildad y el arrepentimiento de ellos. Los capítulos 2 y 4 contienen las oraciones de Jonás. Una es una especie de oración de arrepentimiento, mientras que la otra es una oración en la que Jonás critica a Dios por ser demasiado misericordioso y bondadoso.

Este diseño cuidadoso va acompañado de un estilo narrativo realmente único. La historia está llena de personajes estereotipados que, irónicamente, hacen exactamente lo contrario de lo que uno se espera. El profeta, un hombre de Dios, se rebela y no puede soportar a su propio Dios. Contrariamente a su reputación de paganos inmorales, los marineros tienen corazones blandos, se arrepienten y buscan a Dios con humildad. Por otro lado, el rey del imperio asesino más poderoso de la Tierra se humilla debido al sermón de cinco palabras de Jonás: incluso sus vacas se unen al arrepentimiento. Este tipo de historias, hoy en día se conocen como sátira: son historias sobre personajes conocidos, que se encuentran en circunstancias extremas, que utilizan el humor y la ironía para criticar su estupidez y sus defectos de carácter.

Jonás 1: Jonás huye de Dios

La historia comienza cuando Dios comisiona a Jonás para ir a predicar contra la maldad y la injusticia en Nínive, capital del Imperio asirio y enemigo acérrimo de Israel. En lugar de ir hacia el este, a Nínive, Jonás toma la dirección opuesta y encuentra un barco que se dirige lo más al oeste posible, a Tarsis. La gran pregunta es, por supuesto, ¿por qué? ¿Por qué huye? ¿Tiene miedo? ¿Odia a los ninivitas? Todavía no se nos dice.

El hombre de Dios intenta huir de su Dios. Se sube a un barco lleno de marineros paganos y se va a dormir inmediatamente bajo cubierta. Irónicamente, Dios tiene que enviar una gran tormenta solo para despertar a su profeta, a pesar de que los marineros ya estaban despiertos y podían entender qué estaba pasando con exactitud. Ellos pueden discernir que está obrando un poder divino, por lo que lanzan los dados y descubren que el pecado de Jonás es la raíz del problema. Cuando se le pide que se explique, Jonás responde con un montón de tonterías religiosas: "Soy hebreo, y temo al Señor que hizo el mar y la tierra" (Jonás 1:9). ¡Qué ridículo! Tiene toda la razón al decir que Dios creó el mar y la Tierra, ¡¿pero no es una tontería huir de ese mismo Dios subiéndose a un barco?! Cuando los marineros le preguntan qué debían hacer, Jonás les sugiere que simplemente lo arrojen por la borda. Esto parece noble al principio, hasta que te das cuenta de que podría ser su reacción más egoísta vista hasta ahora. ¿Hay alguna forma mejor de evitar ir a Nínive?

Pone su sangre en las manos de los marineros inocentes obligándolos a matarlo. Los marineros siguen mostrándose reacios y realmente se arrepienten ante Dios cuando arrojan al profeta por la borda. La tormenta se calma y ellos llegan a temer al Dios de Israel y, a diferencia de Jonás, realmente lo adoran.

Jonás 2: La oración de Jonás dentro del pez

Dios frustra los intentos de Jonás de escapar de Nínive proporcionándole una tumba inusual: el estómago de un gran pez. Ahora bien, en circunstancias normales, esto supondría una muerte segura, pero en esta historia todo está patas arriba. La muerte submarina de Jonás se convierte en su paso de regreso a la vida. Atrapado en el estómago de esta bestia, Jonás eleva una oración. Aunque nunca se disculpa explícitamente, agradece a Dios por no abandonarlo y promete obedecerlo a partir de ese momento, pase lo que pase. La reacción de Dios es algo cómica: el pez vomita a Jonás en tierra firme.

Jonás 3: El sermón de Jonás y el arrepentimiento del pueblo de Nínive

Una vez más, Dios comisiona a Jonás para que vaya a predicar a Nínive, y esta vez obedece. Se nos dice que Nínive era una ciudad gigantesca que tardaba días en recorrerse. Jonás solo pasa un día allí predicando este mensaje: "En cuarenta días Nínive será arrasada". Su sermón es muy breve, en el hebreo original, consta de solo cinco palabras y además es bastante extraño. Piensa en lo que no se ha dicho: no menciona qué es lo que han hecho mal los ninivitas, ni cómo deberían responder a su mensaje, tampoco dice quién podría derribarlos o, lo que es más importante, no se menciona a Dios. ¿Qué está pasando aquí? ¿Es posible que Jonás esté deliberadamente dando muy poca información? ¿Está tratando de sabotear su propio mensaje? Es casi como si estuviera tratando de asegurarse de que ellos sean destruidos, ya que no está haciendo ningún esfuerzo.

Sean cuales sean sus motivos ocultos, el plan no funciona. Tan pronto como termina su sermón de cinco palabras, el rey de Nínive y toda la ciudad, incluyendo sus vacas, se arrepienten con tristeza y cenizas. Así que por segunda vez, los "paganos malvados" muestran ser más receptivos y humildes que el mismo profeta de Dios. Dios perdona a los ninivitas y no destruye la ciudad.

Ahora, aquí viene la parte brillante de esta historia. La última palabra del breve sermón de Jonás, "arrasada", significa, "allanada". Puede referirse a una ciudad siendo arrasada o destruida, como Sodoma en Génesis 19:21, pero también puede referirse a transformación, algo que se da vuelta y se convierte en su opuesto (1 Samuel 10:6). Así que irónicamente, las palabras de Jonás se hicieron realidad, pero no de la manera que él esperaba. Nínive da un giro radical, los enemigos de Jonás se arrepienten y encuentran la misericordia de Dios.

Jonás 4: Jonás confronta a Dios porque Dios ama a sus enemigos

El capítulo final reúne todas las piezas. Lleno de ira, Jonás eleva su segunda oración. En primer lugar, le cuenta a Dios por qué huyó en el capítulo 1. No fue porque tuviera miedo, sino porque sabía que Dios es muy bondadoso y misericordioso. Jonás cita la descripción de Dios de sí mismo en Éxodo 34:6 y se la echa en cara como un insulto. Él sabía que Dios era compasivo y perdonaría a los ninivitas, a pesar de sus terribles acciones. Casi se puede percibir el disgusto en la voz de Jonás cuando termina abruptamente la conversación orando para que Dios lo mate al instante. Preferiría morir antes que vivir con un Dios que muestra misericordia hacia sus enemigos.

Afortunadamente, para Jonás, Dios no accede, sino que simplemente le pregunta si su ira está justificada. Ignorando la pregunta, Jonás abandona la ciudad y acampa en una colina cercana, esperando para ver qué sucederá. Quizás los ninivitas se arrepientan de su arrepentimiento y sean rostizados después de todo.

Lo que sucede después es un poco extraño. Dios le proporciona a Jonás una enredadera para protegerlo del sol, lo cual le hace muy feliz. Sin embargo, luego Dios envía un pequeño gusano para que se coma la enredadera. Jonás pierde su reparo en la sombra y nuevamente se enfada mucho. Bajo el calor del sol, Jonás vuelve a pedirle a Dios que lo mate. Y Dios le pregunta por segunda vez si su ira está justificada. Jonás le responde a gritos: "Tengo mucha razón para enojarme hasta la muerte". Y esas son las últimas palabras de Jonás en el libro.

Es Dios quien pronuncia las últimas palabras del libro. Afirma que todo el incidente con la planta fue un intento de comunicarse con Jonás. Se emocionó mucho por esta planta seca que solo disfrutó por un día. Pero Dios pregunta: ¿no son los seres humanos más valiosos que las plantas? ¿No está bien que Dios sienta la misma intensidad emocional y preocupación por la ciudad de Nínive, llena de miles de personas que han perdido el rumbo? El libro termina con Dios preguntándole a Jonás si puede mostrar misericordia hacia sus enemigos y a sus vacas.

¿La respuesta de Jonás? Bueno, la historia no lo dice, porque ese no es realmente el punto. El punto es que este libro está tratando de incomodarte: las preguntas de Dios en realidad están dirigidas a ti, el lector. ¿Te parece bien que Dios ame a tus enemigos?

El libro de Jonás pone un espejo frente al lector. En la historia de Jonás, vemos aumentadas las peores partes de nosotros mismos. Esto debería generar humildad y gratitud por el hecho de que Dios ama a sus enemigos y soporta al Jonás que hay en todos nosotros. Esta extraña historia se convierte en un mensaje de buena noticia sobre la amplitud del amor de Dios, que debería desafiarnos en lo más profundo de nuestro corazón.