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Ester

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Ester
9:14
Resúmenes del Antiguo Testamento
Ester

Este es uno de los libros más emocionantes y raros de la Biblia. La historia se sitúa más de 100 años después del exilio de los israelitas de su tierra, un acontecimiento conocido como el exilio babilónico. Si bien algunos judíos regresaron a Jerusalén (véase Esdras-Nehemías), muchos no lo hicieron. El libro de Ester nos habla sobre la comunidad judía que vive en Susa, la capital del antiguo Imperio persa. Los personajes principales son dos judíos, Mardoqueo y su sobrina Ester. Luego encontramos al rey de Persia y al funcionario persa Amán, el astuto villano.

Ester es un libro bíblico extraño porque nunca se menciona a Dios, ni una sola vez. Esto puede parecerte raro, ya que se supone que la Biblia es un libro sobre Dios. Pero esta es una técnica brillante del autor anónimo. Es una invitación a leer la historia y buscar señales de la actividad de Dios, que están por todas partes. La historia está llena de extrañas coincidencias e irónicos giros que te obligan a ver el propósito de Dios detrás de cada escena.

Ester 1-2: Ester se convierte en reina

La historia comienza cuando el rey de Persia organiza dos elaborados banquetes que duran un total de 187 días, todo con el grandioso propósito de mostrar su grandeza y esplendor. El último día de la fiesta, el rey se emborracha y exige que su esposa, la reina Vasti, aparezca en la fiesta para mostrar su belleza. Ella se niega y, en un ataque de rabia debido a su borrachera, el rey depone a Vasti y emite un ridículo decreto según el cual todos los hombres persas deberían ser amos de sus propias casas.

Entonces el rey organiza un certamen de belleza para encontrar una nueva reina. Y justo cuando la historia parece ser una telenovela de esas bien malas, aparecen Ester y Mardoqueo. Ester esconde su identidad judía, se hace pasar por persa y gana el certamen. El rey está tan obsesionado con Ester que la designa como la nueva reina de Persia. Después de esto, Mardoqueo “por casualidad” escucha a dos guardias reales conspirando para asesinar al rey. Él se lo cuenta a Ester, quien a su vez se lo cuenta al rey, y Mardoqueo recibe el mérito por salvar la vida del rey. Y en todos estos acontecimientos notables, Dios no es mencionado, pero todo parece estar ordenado de manera providencial. ¿Qué está haciendo Dios?

Ester 3-6: El complot de Amán y el ascenso al poder de Mardoqueo

Comenzamos a descubrir qué está haciendo Dios en la siguiente parte de la historia. Somos presentados por Amán, que no es persa, sino agagagita, descendiente de los antiguos cananeos (1 Samuel 15). El rey eleva a Amán al puesto más alto del reino y exige que todos se arrodillen ante él. Pero cuando Mardoqueo ve a Amán, se niega a arrodillarse. Amán se enfurece. Y, cuando descubre que Mardoqueo es judío, convence al rey para que promulgue un decreto para exterminar a todos los judíos. Ambos deciden la fecha de este horrible día de una manera escandalosa. Amán lanza los dados antiguos (pur en hebreo) y se establece el decreto. Once meses después, el 13 de Adar, todos los judíos serían ejecutados. Amán y el rey organizan una fiesta para celebrar el decreto.

Después de esto, la historia se centra en Mardoqueo y Ester, que ahora son la única esperanza para el pueblo judío. Ambos hacen un plan para que Ester revele su identidad judía al rey y le pida que revierta el decreto (capítulo 4). Pero esto es arriesgado porque presentarse ante el rey sin invitación, según la ley persa, era un acto digno de muerte. En el momento crucial de la historia, Mardoqueo afirma que si Ester permanece en silencio, “la liberación de los judíos vendrá de otro lugar”. Luego se pregunta en voz alta: "¡Quién sabe, tal vez te hayas convertido en reina para este preciso momento!". Ester responde con valentía: "Si perezco, perezco", y decide presentarse ante el rey.

Luego vemos una irónica reversión de todos los planes malvados de Amán. Ester invita al rey y a Amán a un banquete, en el que les hace una petición especial: que ambos acudan al día siguiente a un banquete aún más exclusivo. Amán sale del banquete bastante ebrio y satisfecho consigo mismo, y ve a Mardoqueo en la calle. Cuando Mardoqueo no se inclina, Amán se enfurece y ordena que se construya una estaca alta para que Mardoqueo sea empalado en ella por la mañana.

Aparentemente, las cosas no podían empeorar ni para los judíos ni para Mardoqueo. Pero, de repente, la historia da un giro en el capítulo 6. Esa noche, el rey no puede dormir, así que le leen las crónicas reales. Casualmente se entera de cómo Mardoqueo salvó la vida del rey del complot de los guardias. ¡El rey se había olvidado totalmente de ello! Entonces, por la mañana, cuando Amán entra para solicitar la ejecución de Mardoqueo, el rey le ordena que honre públicamente a Mardoqueo por haberle salvado la vida. Así, Amán se ve forzado a pasear a Mardoqueo por la ciudad montado sobre un caballo real. Este cambio marca un punto de inflexión en la historia, que comienza con la caída de Amán y termina con el ascenso al poder de Mardoqueo.

Ester 7 y 8: La caída de Amán y la liberación del pueblo judío

Al día siguiente, Ester organiza el segundo banquete (capítulo 7). El rey y Amán llegan y Ester confiesa al rey que es judía. Luego revela que el decreto de Amán es un plan para asesinarla a ella y a Mardoqueo, ¡el hombre que le salvó la vida al rey! Después de beber mucho vino y oír las noticias de Ester, el rey se enfurece en estado de ebriedad (presta atención a cuántas veces sucede esto en esta historia). Luego ordena que Amán sea empalado en la estaca que él mismo preparó para Mardoqueo. Es una forma irónica y espeluznante de morir.

Pero la ejecución de Amán no resuelve el problema del decreto de matar a todos los judíos. Así que la atención vuelve a centrarse en Mardoqueo y Ester, que planean revocar el decreto. En cuanto descubren que el rey no puede revocar un decreto que ya ha promulgado, se le encarga a Mardoqueo que emita un contra-decreto. Por el cual, el pueblo judío podía defenderse y matar a cualquiera que conspirara para matarlos en el día decretado para su exterminio. Después de esto, Mardoqueo, Ester y los judíos de todas partes celebran banquetes y fiestas para celebrar el nuevo decreto. Lo más sorprendente de todo es que Mardoqueo es elevado a sentarse junto al rey. ¿Quién vio eso?!

Ester 9-10: El triunfo del pueblo judío

Finalmente, llega el día decretado y los judíos triunfan sobre sus enemigos. En primer lugar, destruyen a la familia de Amán junto con cualquier otro funcionario persa que se hubiera unido al complot de Amán. Al día siguiente, se permite que el pueblo judío destruya a cualquiera que haya conspirado contra ellos. Esta noticia va seguida de una gran alegría y celebración, ya que el pueblo judío fue rescatado de la aniquilación.

A continuación, la historia narra cómo Ester y Mardoqueo establecen otro decreto. Este gran cambio y rescate se conmemorará con una fiesta anual de dos días llamada Purim, que lleva el nombre de los fatídicos dados de Amán. El libro concluye con un breve epílogo. A Mardoqueo lo nombran segundo al mando del reino y se describe su grandeza y esplendor como miembro de la realeza. Al mismo tiempo, los judíos prosperan en el exilio.

El diseño y el mensaje del libro de Ester

Ahora bien, si retrocedes y miras el libro en su conjunto, podrás ver con qué precisión se ha diseñado la historia. La historia está llena de momentos de irónico revés, pero hay que tener en cuenta cómo todo el libro está estructurado como un gran revés con lujo de detalles.

El esplendor, los banquetes y los decretos del rey del capítulo 1 corresponden al esplendor, los banquetes y los decretos de Mardoqueo en el capítulo 10. Ester y Mardoqueo salvaron al rey en el capítulo 2, y al final salvaron a todo el pueblo judío en el capítulo 9. El ascenso, los edictos y el banquete de Amán con el rey en el capítulo 3 se invierten con el ascenso, el edicto y el banquete de Mardoqueo en el capítulo 8.

Nota también cómo las dos escenas en las que Ester y Mardoqueo realizan sus planes (capítulos 4 y 8) y los dos banquetes especiales de Ester (capítulos 5 y 7) enmarcan el mayor revés de toda la historia: la humillación de Amán y la exaltación de Mardoqueo (capítulo 6).

Otra característica fascinante del libro es la ambigüedad moral de los personajes. Hay mucho alcohol, ira, sexo y asesinatos, y Mardoqueo y Ester participan en algunos de ellos. También es notable cómo violan muchos mandamientos de la Torá (como casarse con gentiles o comer alimentos impuros). Y por eso la historia no parece presentarlos como ejemplos morales impecables, ni tampoco respalda todo su comportamiento. Sin embargo, son presentados como modelos de confianza y esperanza en medio de circunstancias aterradoras.

En realidad, este enfoque en la esperanza de Mardoqueo y Ester nos lleva de vuelta a la extraña característica de este libro, que nunca se menciona a Dios. Cuando el pueblo de Dios está en el exilio, incapaz de obedecer la Torá a la perfección y Dios parece ausente, ¿significa que Dios ha descartado a Israel? ¿Ha abandonado sus promesas?

El libro de Ester dice que no.

La historia nos invita a ver que Dios puede obrar y obra en medio del caos y la ambigüedad moral de la historia humana utilizando la fidelidad incluso de personas moralmente transigentes para lograr sus propósitos.

El libro de Ester nos anima a tener fe en la providencia de Dios, incluso cuando no podemos verla en acción. Eso requiere una postura de esperanza, al creer que, por horribles que se pongan las cosas, Dios está comprometido a redimir a su buen mundo y a vencer el mal. De eso se trata la historia de Ester.