Guía de Proyecto Biblia

Deuteronomio

Deuteronomio
7:49
Resúmenes del Antiguo Testamento
Deuteronomio

Deuteronomio es el quinto libro de la Biblia y el último libro de la Torá. En los libros anteriores, los israelitas habían salido de Egipto y se habían quedado en el Monte Sinaí durante un año, allí, hacen un pacto con su Dios. A pesar de este increíble comienzo, los israelitas tuvieron dificultades en su travesía por el desierto y toda la generación del éxodo quedó descalificada para entrar en la tierra prometida. Deuteronomio comienza con Moisés delante de una nueva generación, explicando el significado de las leyes de la Torá (Deuteronomio 1:1-5). Esta escena inicial nos ayuda a entender el diseño y el propósito del libro. Es una serie de discursos de Moisés, solicitándole a la nueva generación de Israel a ser fiel al pacto con su Dios.

En el centro de Deuteronomio encontramos una colección de leyes, que presentan los términos del pacto entre Dios e Israel (Deuteronomio 12-26). Algunas son nuevas, pero muchas son repeticiones de las leyes dadas anteriormente en el Monte Sinaí. De hecho, aquí es por este motivo que el libro recibe el nombre "Deuteronomio", de la palabra griega deuteronomion, que significa "segunda ley". Rodeando las leyes de este libro hay dos marcos exteriores de los discursos de Moisés (Deuteronomio 1-11 y 27-34), cada uno dividido en dos partes (Deuteronomio 1-3; Deuteronomio 4-11 y Deuteronomio 27-30; Deuteronomio 31-34).

Deuteronomio 1-11: Moisés llama a Israel a ser fiel

Moisés resume la historia de la generación anterior, destacando su rebelión, en contraste con la constante gracia y provisión de Dios en el desierto (Deuteronomio 1-3). Y Dios, trajo su justicia sobre ellos, sí, pero no abandonó sus promesas del pacto.

A continuación, encontramos una serie de sermones apasionados en los que Moisés llama a la nueva generación a ser fiel al pacto (Deuteronomio 4-11). Les recuerda los Diez Mandamientos y luego pasa al centro de esta sección, donde hallamos una famosa línea llamada: El Shemá

"Escucha, oh Israel, el Señor es nuestro Dios, el Señor uno es. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza". Deuteronomio 6:4-5

Esta se convirtió en una oración diaria muy importante en el judaísmo que reúne todos los temas de este libro. La palabra "escuchar" (shemá en hebreo) significa mucho más que simplemente "oír". Su significado incluye responder a lo que oyes. En español diríamos "obedece". De manera similar, la palabra "amor" en hebreo también significa mucho más que solo una emoción o sentimiento. Se trata de un compromiso y devoción sinceros hacia Dios que incluyen nuestra voluntad y nuestras emociones, nuestras mentes y nuestros corazones.

Ahora bien, la obediencia y devoción de Israel al pacto sirven a un propósito mucho más grande. La obediencia a las leyes de Dios haría de Israel un pueblo único entre las naciones. Como Dios dijo en el Monte Sinaí, ellos se convertirán en "un reino de sacerdotes", y Moisés explica cómo. Israel tiene la oportunidad de mostrar al mundo la "sabiduría y la justicia de Dios" (Deuteronomio 4:5-8).

La otra idea clave del Shemá es que Israel estaba llamado a obedecer y a expresar su devoción "únicamente al Señor". En hebreo, dice literalmente que "el Señor uno es". En contexto, el punto es que el Señor es el único Dios a quien Israel debe adorar y obedecer, y por ende, no debían representarlo con ninguna imagen física.

Israel está a punto de entrar a la tierra de Canaán, donde las personas adoraban a ídolos que representaban varios aspectos de la creación, como el sol, el clima, el sexo y la guerra. En la percepción de Moisés, la adoración de estos dioses degrada a las personas y destruye las comunidades, pero obedecer al Dios de Israel, el Dios creador misericordioso que los redimió de la esclavitud, los guiará a la vida y a la bendición.

Deuteronomio 12-26: Leyes sobre la adoración, el liderazgo y la vida civil

Después de los apasionados discursos de Moisés, nos encontramos con la gran colección de leyes del centro del libro de Deuteronomio, organizadas principalmente por temas. La sección inicial es sobre la adoración de Israel a su Dios (Deuteronomio 12-16a). Israel debía tener un templo central donde adorar al único Dios verdadero. Dios también debía ser adorado a través del cuidado que Israel brindaba a sus pobres. Por ejemplo, todos los israelitas debían apartar un décimo de sus ingresos para el templo y otro décimo cada tres años, para dárselo a los pobres. Muchas de estas leyes situaron a Israel a la vanguardia de la justicia en comparación con sus antiguos vecinos, lo que formaba parte de su adoración a Dios.

La siguiente sección describe las cualidades de carácter de los líderes de Israel (Deuteronomio 16b-18). Los ancianos, los sacerdotes y los reyes estaban bajo la autoridad de las leyes del pacto. Dios haría cumplir dichas leyes enviando profetas para exigirles responsabilidades. De manera que en contraste con los vecinos de Israel, que consideraban a sus reyes como seres divinos y como la ley misma, los líderes de Israel estaban subordinados a la ley y a los profetas.

A continuación, encontramos las leyes sobre la vida civil de Israel (Deuteronomio 19-26). Cubren temas relacionados con el matrimonio y la familia, los negocios, el sistema legal, y la justicia comunitaria. Específicamente, se resaltan las difíciles circunstancias de las viudas, los huérfanos y los inmigrantes. Israel debía extremar las precauciones y asegurarse de que estas personas recibieran apoyo en sus ciudades. Finalmente, esta sección concluye con más leyes sobre la adoración de Israel.

Aquí tienes algunos consejos que te serán útiles a la hora de leer todas estas leyes. Recuerda que estos son los términos del pacto entre Dios y el antiguo pueblo de Israel, una cultura muy diferente a la nuestra. En otras palabras, no será útil compararlos con leyes modernas. Estas leyes son de un tiempo y cultura diferentes. Estas leyes fueron dadas para distinguir a Israel de sus vecinos. Al comparar las leyes bíblicas con las de los vecinos de Israel, como Babilonia y Asiria, las normas que en un principio pueden parecer extrañas o duras se vuelven mucho más claras. Puedes darte cuenta que Dios está empujando a Israel a un nivel de justicia más alto que el que se conociera hasta la fecha. Por último, trata de discernir los principios centrales de sabiduría o justicia, que subyacen cualquier ley en particular, y descubrirás algunas cosas realmente profundas. (Aquí tienes algo de crédito adicional: mira cómo Pablo hace lo mismo en 1 Corintios 9:9 al citar una ley en Deuteronomio 25:4).

Deuteronomio 27-34: Las bendiciones y maldiciones del pacto

Después de pasar por las leyes, Moisés emite un reto final para Israel: debe escuchar y amar a su Dios (Deuteronomio 27-30). Él pronuncia una advertencia y un ultimátum. Si Israel escucha y obedece a su Dios, las cosas irán bien y las bendiciones divinas abundarán. Si no escuchan y en cambio se rebelan, sufrirán hambre, peste, devastación y, finalmente, el exilio de la tierra.

Luego Moisés los obliga a tomar una decisión: "... He puesto ante ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición ... Escoge, pues, la vida para que vivas, tú y tu descendencia, amando al Señor tu Dios, escuchando Su voz y allegándote a Él" (Deuteronomio 30:15-20).

Ahora bien, Moisés de alguna manera no ha olvidado los últimos cuarenta años con este pueblo. No es optimista sobre el futuro de Israel, así que sigue diciendo: "Sé que después de mi muerte, se rebelarán, se alejarán de Dios y terminarán siendo exiliados". Está claro que no tiene grandes esperanzas, al menos en lo que respecta a la capacidad del pueblo de obedecer.

Sin embargo, no todo está perdido, ya que Moisés también afirma que, aunque Israel se encuentre en el exilio, siempre puede volver a su Dios. Y en respuesta, Dios, en palabras de Moisés, "circuncidará tu corazón y el de tus descendientes, para que lo ames con todo el corazón y con toda el alma, y para que tengas vida" (Deuteronomio 30:6). Esta vívida metáfora indica que algo está fundamentalmente mal en el corazón de Israel; que es terco y duro, al igual que toda la humanidad. Remontándose a la rebelión en el jardín del Edén, Israel también ha arrebatado la autonomía para definir el bien y el mal por sí mismo. Al igual que toda la humanidad, se han arruinado a sí mismos y al buen mundo de Dios, pero ese no es el fin de la historia. Moisés afirma que sabe que Dios un día hará algo para transformar los corazones de su pueblo, para que puedan escuchar y amar a Dios con todo el corazón y descubrir la verdadera vida. Esta es la promesa del nuevo corazón, más tarde retomada por los profetas bíblicos (Jeremías 31 y Ezequiel 36).

Moisés termina su discurso con poemas de advertencia (Deuteronomio 32) and bendición (Deuteronomio 33). Y después de expresar su opinión, Moisés sube a una montaña y muere.

Sorprendentemente, aquí es donde termina la Torá. La historia de Moisés ha terminado, pero la historia bíblica apenas comienza. Las tensiones principales de la trama, tal y como están descritas en la Torá, se quedan sin resolver.

  • ¿Cuándo vendrá el descendiente de la mujer y derrotará al mal (Génesis 3)?
  • ¿Cómo va Dios a rescatar su mundo y restaurar la bendición a todas las naciones a través de la familia de Abraham (Génesis 12)?
  • ¿Cómo se puede reconciliar la santidad de Dios con un pueblo continuamente rebelde (Éxodo–Números)?
  • ¿Cómo hará Dios para transformar los corazones de su pueblo (Deuteronomio)?

La Torá aborda todos estos problemas, y para encontrar su resolución, tienes que seguir leyendo.

Preguntas más frecuentes

Estas son algunas de las preguntas más comunes que la gente nos hace en línea sobre este libro.