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5:07
Resúmenes del Antiguo Testamento
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El antiguo orden de la TaNaK de la Biblia hebrea tiene un aspecto importante en común con la Biblia cristiana: las doce obras proféticas, desde Oseas hasta Malaquías, a veces denominadas “Los Profetas Menores”, fueron concebidas como un único libro llamado "Los Doce". Nahúm es el séptimo libro de "Los Doce".

Nahúm es una colección de poemas que anuncian la caída de uno de los peores opresores de Israel: el antiguo Imperio de Asiria y su capital, Nínive. Los asirios surgieron como uno de los primeros grandes imperios del mundo, y su expansión hacia Israel resultó en la destrucción total y el exilio del reino del norte y sus tribus (2 Reyes 17). Sus ejércitos eran violentos y destructivos a una escala que el mundo nunca había visto antes. La caída del Imperio asirio finalmente se produjo en el año 612 a.e.c., tal y como Israel y sus vecinos habían estado esperando. Los babilonios se levantaron y comenzaron una rebelión que se extendió por Nínive y derrocó al Imperio asirio.

La caída de Nínive se describe con vívida poesía en el capítulo 2, mientras que el capítulo 3 explora la caída de Asiria en su conjunto. Pero este libro no es solo una diatriba airada contra los enemigos de Israel. El capítulo introductorio muestra que hay mucho más en esta breve obra profética.

Nahúm 1: Nínive como símbolo de todos los imperios arrogantes

El libro de Nahúm comienza con un poema alfabético incompleto que inicia describiendo la poderosa manifestación de la gloria de Dios. Esto es similar a la forma en que comienza el libro anterior, Miqueas, y a la forma en que concluye el libro que viene a continuación, Habacuc. Dios, el Creador todopoderoso viene a confrontar a las naciones y a impartir justicia por sus malas acciones.

El poema comienza con una cita de la famosa frase en la que Dios se describe a sí mismo después del incidente del becerro de oro, tal y como se describe en Éxodo 34:6-7. "El SEÑOR es tardo para la ira y grande en poder, y no tendrá por inocente al culpable". El resto del poema oscila entre contraponer el destino de las naciones altivas y arrogantes con el destino del remanente fiel de Dios. Cuando Dios derribe todos los imperios arrogantes, también brindará refugio a aquellos que se humillen ante él.

Ahora bien, lo que hace que esto resulte intrigante es que parecía que este libro se iba a tratar exclusivamente sobre Asiria. Si analizamos en detalle, veremos que en el texto hebreo de Nahúm, Nínive nunca se menciona por su nombre en el capítulo 1. Además, cuando Nahúm describe la caída de Asiria, lo hace usando el mismo lenguaje usado por Isaías para describir la caída de Babilonia que ocurrió mucho más tarde (Nahúm 1:8-9; Nahúm 1:14; Isaías 10; Isaías 14). No solo eso, Nahúm también describe la caída de los malos como "buenas noticias para el remanente" del pueblo de Dios, en clara alusión a la buena noticia de Isaías sobre la caída de Babilonia (Nahúm 1:15; Isaías 52:7).

Todos estos detalles del capítulo 1 se unen para resaltar un punto clave: para Nahúm, la caída de Nínive es un ejemplo de la obra de Dios en la historia. Dios no permitirá que imperios arrogantes o violentos duren para siempre. Esto es muy similar al mensaje del libro de Daniel. Asiria forma parte de una larga lista de imperios violentos a lo largo de la historia, y el destino de Nínive es un recordatorio del compromiso de Dios de derribar a los arrogantes en todas las épocas.

Nahúm 2-3: La caída de Asiria

Teniendo esto en cuenta, el libro vuelve a enfocarse en Asiria. El capítulo 2 describe la batalla de Nínive y la caída de la ciudad en etapas progresivas. Vemos la línea del frente de los soldados babilónicos, el ataque contra los carruajes, el caos en los muros de la ciudad cuando la ciudad es invadida, la masacre de la gente de Nínive y, finalmente, el saqueo de la ciudad. El capítulo 3 describe los resultados de la caída de la ciudad para todo el imperio. Nahúm proclama un "ay" sobre la ciudad edificada por sus reyes con sangre inocente, una imagen de cómo la injusticia estaba integrada en el sistema que había hecho prosperar a la nación. Su violencia sembró las semillas de su propia destrucción; por lo tanto, Asiria caerá ante Babilonia.

El libro concluye con una burla contra el rey caído de Asiria, que ha recibido una herida mortal. Nadie de ninguna de las naciones que él oprimió ofrece ayuda. En su lugar, celebran su muerte, y justo ahí mismo termina el libro, describiendo esta fiesta sombría.

Aunque Nahúm es un libro sombrío, es importante comprender cómo su mensaje aborda los trágicos y perpetuos ciclos de violencia, opresión y sufrimiento humanos. La historia humana está llena de tribus y naciones que se elevan a sí mismas y usan la violencia para tomar lo que quieren, lo que siempre resulta en la pérdida masiva de vidas inocentes. El libro de Nahúm, usa a las naciones de Asiria y Babilonia como ejemplos, dice que Dios se entristece y se preocupa por la muerte de los inocentes, y que su bondad y justicia le obligan a orquestar la caída de las naciones opresoras. El juicio de Dios sobre el mal es una buena noticia, a menos, claro está, que seas Asiria.

Esto nos lleva de regreso a la conclusión de ese primer poema: "Bueno es el Señor, una fortaleza en el día de la angustia, Él se preocupa por aquellos que se refugian en él" (Nahúm 1:7). El libro invita a los lectores a humillarse ante la justicia de Dios y confiar en que él confrontará a los opresores de todos los tiempos y lugares en el momento oportuno.