Job
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El libro de Job comienza con una escena peculiar en la corte celestial, donde el satán, o el acusador, cuestiona la forma en que Dios recompensa a las personas justas como Job. El satán afirma que Job solo actúa con rectitud debido a la generosa provisión de Dios y que si Dios lo dejara sufrir de verdad, entonces saldría a la luz el verdadero carácter de Job. Dios rechaza esa idea diciendo que Job seguirá viviendo fielmente incluso en medio de un intenso sufrimiento.
El autor expone las duras experiencias de Job y las especulaciones de su esposa y amigos respecto a su sufrimiento a través del uso de densa poesía hebrea. ¿Job no es un hombre justo? ¿Por qué Dios permite que suceda algo así? Job acusa a Dios de no gobernar el mundo con justicia y le exige una explicación. Los acontecimientos que siguen a esta interacción demuestran que la sabiduría de Dios es más compleja de lo que a menudo imaginamos.
La historia de Job
El autor presenta a Job como un hombre justo de la tierra de Uz que honra a Dios. Nos enteramos de que tiene una familia numerosa y una próspera finca. Es claro y evidente que Job es rico, un hombre que tiene todo por perder.
Luego, el autor transporta a los lectores a la corte celestial donde Dios está reunido con seres espirituales. Entre ellos se encuentra una figura llamada el satán, que en hebreo significa "el que se opone". Dios presenta a Job como un hombre admirable y justo. Pero el satán lo desestima diciendo que Job solo sirve a Dios porque lo bendice y lo protege. El opositor está seguro de que si Dios dejara de tratar a Job con tanta generosidad, Job maldeciría a Dios. Dios sabe que la fidelidad de Job no se basa en las circunstancias, por lo que permite que el satán inflija sufrimiento en la vida de Job, afectando a su familia, riqueza y salud.
A este punto, muchos nos preguntamos por qué Dios permite que una persona buena sufra esta injusticia. Es una pregunta importante, y el prólogo nos ayuda a llegar al fondo del asunto: ¿Acaso Dios, en su justicia, recompensa y castiga a las personas en base a su comportamiento? Y si la gente buena sufre, ¿eso significa que Dios no es justo? El libro de Job explora esta pregunta y ofrece una respuesta sorprendente en la conclusión. Pero antes de llegar a eso, veamos cómo los amigos de Job intentan dar sentido a su sufrimiento y al papel de Dios en él.

Diálogo entre Job y sus amigos
Los capítulos 3 al 37 están llenos de densa poesía hebrea que ayuda a los lectores a visualizar un acalorado debate entre Job y sus amigos, Elifaz, Bildad y Zofar. Los amigos asumen que Dios ordena el mundo según un principio de justicia retributiva: si eres sabio y honras a Dios, él te recompensará con cosas buenas, pero si eres necio y le deshonras, él te castigará con cosas malas. El sufrimiento de Job es presenciado por sus amigos, quienes concluyen que él debe ser culpable de haber hecho algo malo. Job defiende su integridad. Si bien está de acuerdo con que las malas acciones merecen castigo, sabe que es inocente. Así que especula que Dios debe estar castigándolo sin motivo. Los amigos están en apasionado desacuerdo e insisten en que Job debe haber hecho algo malo.
Job y sus amigos discuten acaloradamente en tres ciclos, que se encuentran en los capítulos 13 y 14, 15-21 y 22-28. Sus debates continúan hasta que Job se cansa de responderles y lleva sus quejas directamente a Dios. Sus oraciones nos muestran la profundidad de su agonía, confusión y desesperación. Acusa a Dios de estar en su contra y de ser culpable de coordinar todas las injusticias del mundo. Pero luego se da cuenta de que eso no puede ser correcto: Dios debe ser justo y todopoderoso. Pero aún no puede entender por qué le han sucedido todas estas cosas terribles y exige que Dios le dé una explicación.
Esta sección termina con la respuesta de un nuevo amigo, Eliú. Él saca una conclusión más compleja sobre por qué las personas sufren. Eliú dice que tal vez Dios no castigue a quienes sufren. Quizás Dios utilice el sufrimiento como advertencia o para formar el carácter. A diferencia de los otros amigos de Job, Eliú no afirma conocer la razón del sufrimiento de Job. Pero está seguro de una cosa: Job no está calificado para juzgar a Dios.
La respuesta de Dios a Job
En un giro sorprendente, Dios visita a Job en medio de una poderosa tormenta y responde a sus oraciones. Un torbellino de preguntas retóricas revela la falta de comprensión de Job. Dios pregunta si Job lo ayudó a crear el cosmos o a establecer las constelaciones en su lugar. ¿Alguna vez despertó el sol o cambió el clima de la Tierra? ¿Le gustaría gobernar el mundo por un día, de acuerdo con su estrecho principio de justicia? Las preguntas de Dios hacen que Job se replantee muchas de sus presuposiciones sobre la justicia y le muestran que el mundo es mucho más complicado de lo que él pensaba.
Luego, Dios describe a dos criaturas aterradoras: el Behemot y el Leviatán. Estas criaturas simbolizan los peligros que existen en el mundo de Dios, ilustrando que, si bien el mundo es bueno, no siempre es seguro y no funciona como los humanos suponen. El mundo de Dios es hermoso, pero también es salvaje y peligroso. Ambas cosas son verdaderas, pero Dios no explica por qué. Al final del poderoso discurso de Dios, Job está convencido de que ni siquiera podría entender la respuesta de Dios. Y esto nos lleva a la escena final del libro.
Conclusión de la historia de Job
Job admite con humildad que su limitada forma de pensar lo llevó a acusar a Dios de injusticia. Job no tiene ni el conocimiento suficiente para comprender el razonamiento de Dios ni para juzgarlo. Aunque no comprendamos completamente cómo Dios controla el universo, podemos elegir confiar en su sabiduría y bondad.
El libro concluye con un breve epílogo, que muestra cómo Dios restaura las pérdidas de Job y defiende su carácter ante sus amigos. Dios dice que sus explicaciones sobre la justicia eran inexactas y aclara que Job habló con sinceridad sobre él. Aunque Job se equivocó al acusar a Dios de injusticia, al final hizo bien en cuanto a tomar distancia de las acusaciones de sus amigos y confiar en Dios. Reconocer su lucha y seguir llevando sus preguntas a Dios en oración fue un acto de fe por parte de Job, y Dios se complace con la humildad, la honestidad y el compromiso de Job por recibir respuestas de su parte.
Preguntas más frecuentes
Estas son algunas de las preguntas más comunes que la gente nos hace en línea sobre este libro.
Job es el personaje central del libro de Job en la Biblia hebrea. La obra, cuyo autor es anónimo, presenta a Job como un hombre moralmente bueno, no israelita, procedente de la tierra de Uz, que sufre enormes penurias.
Aprende más sobre la historia de Job viendo estos videos.
El autor no especifica dónde ocurre la historia. Sin embargo, los historiadores y los estudiosos de la Biblia estiman que fue escrito entre los siglos VII y IV a.e.c.
La historia tiene lugar en la tierra de Uz, lejos de Israel. La elección del autor de omitir muchos detalles sobre la ambientación (época y lugar) ayuda a los lectores a enfocarse en los personajes y en el desarrollo de la trama. Sin embargo, los escasos detalles revelan algo significativo. A continuación, te invitamos a escuchar un episodio del pódcast para profundizar en cuanto al significado del libro.
Muchos de nosotros hemos experimentado o presenciado el sufrimiento y hemos cuestionado la justicia de Dios ante tanto dolor en el mundo que él creó. ¿Cómo pueden coexistir la justicia de Dios y el sufrimiento humano?
Job y sus amigos también luchan con esta pregunta.
Vemos a Job como un hombre desesperado en agonía, que anhela respuestas. También vemos a los amigos de Job tratando de ayudar. A veces, tienen buenas intenciones y parecen preocuparse por Job. Pero en otros momentos, se enojan, se ponen a la defensiva, ignoran y juzgan. Los amigos de Job dan por sentado que el sufrimiento siempre es el resultado del juicio de Dios, que siempre es una forma de castigo. Dado que Dios es justo y Job está sufriendo, los amigos de Job discuten, Job debe ser culpable de algún tipo de maldad. Pero Job sabe que no es culpable de nada que pueda justificar su intenso sufrimiento, por lo que llega a la conclusión de que Dios debe ser injusto.
El lector experimenta una visión cósmica y como si estuviera entre bastidores al ver cómo Job procesa sus circunstancias. Esto nos permite escuchar las respuestas de Dios a Job y a sus amigos. A medida que avanza la historia, el autor sigue refutando la idea de que el sufrimiento es una forma de castigo divino.
Aprende más:
El libro de Job nos muestra a un Dios que siempre actúa con bondad y justicia, incluso cuando las personas sufren o causan dolor. El sufrimiento de una persona no significa que él o ella esté recibiendo un castigo divino de forma automática. El sufrimiento en nuestro mundo es complejo. Job nos muestra cómo confiar en la justicia y la sabiduría de Dios cuando nos encontramos frente a suposiciones dañinas o erróneas sobre el dolor y sus orígenes.
Job se da cuenta de que no tiene el conocimiento suficiente para comprender el razonamiento de Dios ni para juzgarlo. Incluso sin conocer plenamente cómo Dios ordena el universo, decide confiar en la sabiduría y el buen carácter de Dios. Job representa su dolor afeitándose la cabeza y sentándose sobre cenizas, una forma común de expresar que uno estaba de duelo en su cultura. En algunas culturas antiguas (y actuales), las cenizas simbolizan la muerte y el luto. La calvicie simboliza la carencia y pérdida de fortaleza.
El autor anónimo no explica abiertamente por qué Job alaba a Dios durante su sufrimiento, pero algunos detalles de la historia ofrecen pistas.
Cuando todo comienza a desmoronarse, Job se arrodilla en adoración y dolor diciendo: "El Señor dio y el Señor quitó; Bendito sea el nombre del Señor" (Job 1:21). La palabra "Señor" en nuestras traducciones al español a menudo se refiere al nombre personal de Dios, "Yahweh". Esto nos muestra la relación personal de Job con Dios y probablemente sea parte del motivo por el que alaba a Dios.
Cuando la esposa de Job le dice que maldiga a Dios, él responde: "¿Aceptaremos el bien de Dios pero no aceptaremos el mal?" (Job 2:10). La oración de Job en Job 28 también nos enseña que, aunque no puede comprender las complejidades de la sabiduría divina, elige confiar en que Dios es verdaderamente bueno.
Al final del libro, Dios aparece en un torbellino para responder a las acusaciones de Job. Guía a Job en un recorrido virtual por el universo y le hace varias preguntas retóricas. Todas las preguntas desmontan las ideas que Job tenía sobre la justicia y le muestran que el mundo es más complicado de lo que él presuponía.
