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Job

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Job
11:01
Resúmenes del Antiguo Testamento
Job

El libro de Job comienza con una escena peculiar en la corte celestial, donde el satán, o el acusador, cuestiona la forma en que Dios recompensa a las personas justas como Job. El satán afirma que Job solo actúa con rectitud debido a la generosa provisión de Dios y que si Dios lo dejara sufrir de verdad, entonces saldría a la luz el verdadero carácter de Job. Dios rechaza esa idea diciendo que Job seguirá viviendo fielmente incluso en medio de un intenso sufrimiento.

El autor expone las duras experiencias de Job y las especulaciones de su esposa y amigos respecto a su sufrimiento a través del uso de densa poesía hebrea. ¿Job no es un hombre justo? ¿Por qué Dios permite que suceda algo así? Job acusa a Dios de no gobernar el mundo con justicia y le exige una explicación. Los acontecimientos que siguen a esta interacción demuestran que la sabiduría de Dios es más compleja de lo que a menudo imaginamos.

La historia de Job

El autor presenta a Job como un hombre justo de la tierra de Uz que honra a Dios. Nos enteramos de que tiene una familia numerosa y una próspera finca. Es claro y evidente que Job es rico, un hombre que tiene todo por perder.

Luego, el autor transporta a los lectores a la corte celestial donde Dios está reunido con seres espirituales. Entre ellos se encuentra una figura llamada el satán, que en hebreo significa "el que se opone". Dios presenta a Job como un hombre admirable y justo. Pero el satán lo desestima diciendo que Job solo sirve a Dios porque lo bendice y lo protege. El opositor está seguro de que si Dios dejara de tratar a Job con tanta generosidad, Job maldeciría a Dios. Dios sabe que la fidelidad de Job no se basa en las circunstancias, por lo que permite que el satán inflija sufrimiento en la vida de Job, afectando a su familia, riqueza y salud.

A este punto, muchos nos preguntamos por qué Dios permite que una persona buena sufra esta injusticia. Es una pregunta importante, y el prólogo nos ayuda a llegar al fondo del asunto: ¿Acaso Dios, en su justicia, recompensa y castiga a las personas en base a su comportamiento? Y si la gente buena sufre, ¿eso significa que Dios no es justo? El libro de Job explora esta pregunta y ofrece una respuesta sorprendente en la conclusión. Pero antes de llegar a eso, veamos cómo los amigos de Job intentan dar sentido a su sufrimiento y al papel de Dios en él.

Diálogo entre Job y sus amigos

Los capítulos 3 al 37 están llenos de densa poesía hebrea que ayuda a los lectores a visualizar un acalorado debate entre Job y sus amigos, Elifaz, Bildad y Zofar. Los amigos asumen que Dios ordena el mundo según un principio de justicia retributiva: si eres sabio y honras a Dios, él te recompensará con cosas buenas, pero si eres necio y le deshonras, él te castigará con cosas malas. El sufrimiento de Job es presenciado por sus amigos, quienes concluyen que él debe ser culpable de haber hecho algo malo. Job defiende su integridad. Si bien está de acuerdo con que las malas acciones merecen castigo, sabe que es inocente. Así que especula que Dios debe estar castigándolo sin motivo. Los amigos están en apasionado desacuerdo e insisten en que Job debe haber hecho algo malo.

Job y sus amigos discuten acaloradamente en tres ciclos, que se encuentran en los capítulos 13 y 14, 15-21 y 22-28. Sus debates continúan hasta que Job se cansa de responderles y lleva sus quejas directamente a Dios. Sus oraciones nos muestran la profundidad de su agonía, confusión y desesperación. Acusa a Dios de estar en su contra y de ser culpable de coordinar todas las injusticias del mundo. Pero luego se da cuenta de que eso no puede ser correcto: Dios debe ser justo y todopoderoso. Pero aún no puede entender por qué le han sucedido todas estas cosas terribles y exige que Dios le dé una explicación.

Esta sección termina con la respuesta de un nuevo amigo, Eliú. Él saca una conclusión más compleja sobre por qué las personas sufren. Eliú dice que tal vez Dios no castigue a quienes sufren. Quizás Dios utilice el sufrimiento como advertencia o para formar el carácter. A diferencia de los otros amigos de Job, Eliú no afirma conocer la razón del sufrimiento de Job. Pero está seguro de una cosa: Job no está calificado para juzgar a Dios.

La respuesta de Dios a Job

En un giro sorprendente, Dios visita a Job en medio de una poderosa tormenta y responde a sus oraciones. Un torbellino de preguntas retóricas revela la falta de comprensión de Job. Dios pregunta si Job lo ayudó a crear el cosmos o a establecer las constelaciones en su lugar. ¿Alguna vez despertó el sol o cambió el clima de la Tierra? ¿Le gustaría gobernar el mundo por un día, de acuerdo con su estrecho principio de justicia? Las preguntas de Dios hacen que Job se replantee muchas de sus presuposiciones sobre la justicia y le muestran que el mundo es mucho más complicado de lo que él pensaba.

Luego, Dios describe a dos criaturas aterradoras: el Behemot y el Leviatán. Estas criaturas simbolizan los peligros que existen en el mundo de Dios, ilustrando que, si bien el mundo es bueno, no siempre es seguro y no funciona como los humanos suponen. El mundo de Dios es hermoso, pero también es salvaje y peligroso. Ambas cosas son verdaderas, pero Dios no explica por qué. Al final del poderoso discurso de Dios, Job está convencido de que ni siquiera podría entender la respuesta de Dios. Y esto nos lleva a la escena final del libro.

Conclusión de la historia de Job

Job admite con humildad que su limitada forma de pensar lo llevó a acusar a Dios de injusticia. Job no tiene ni el conocimiento suficiente para comprender el razonamiento de Dios ni para juzgarlo. Aunque no comprendamos completamente cómo Dios controla el universo, podemos elegir confiar en su sabiduría y bondad.

El libro concluye con un breve epílogo, que muestra cómo Dios restaura las pérdidas de Job y defiende su carácter ante sus amigos. Dios dice que sus explicaciones sobre la justicia eran inexactas y aclara que Job habló con sinceridad sobre él. Aunque Job se equivocó al acusar a Dios de injusticia, al final hizo bien en cuanto a tomar distancia de las acusaciones de sus amigos y confiar en Dios. Reconocer su lucha y seguir llevando sus preguntas a Dios en oración fue un acto de fe por parte de Job, y Dios se complace con la humildad, la honestidad y el compromiso de Job por recibir respuestas de su parte.

Preguntas más frecuentes

Estas son algunas de las preguntas más comunes que la gente nos hace en línea sobre este libro.