Filemón
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Esta carta a Filemón fue escrita durante uno de los muchos encarcelamientos de Pablo. Es la carta más corta que haya escrito, pero no dejes que su tamaño te engañe. Esta es una de las cartas más explosivas del Apóstol.
Por lo que podemos deducir, Filemón era un ciudadano romano rico de Colosas. Probablemente conoció a Pablo durante su misión en Éfeso (Hechos 19), donde se convirtió en seguidor de Jesús. Cuando Epafras, el compañero de trabajo de Pablo, fundó una comunidad de Jesús en Colosas, Filemón se convirtió en el líder de una iglesia en su casa.
Filemón, como todos los demás patriarcas del mundo romano, esclavizó a las personas, uno de los cuales se llamaba Onésimo. En algún momento, tuvieron un serio conflicto. Onésimo perjudicó a Filemón de alguna manera, tal vez robando o engañando. Más allá de los detalles de lo ocurrido, sabemos que la situación empeoró cuando Onésimo huyó (Filemón 18-19). Luego de un tiempo, Onésimo visitó a Pablo en la prisión, probablemente para pedir ayuda, y allí se conviertió en un seguidor de Jesús y en un querido asistente de Pablo.
Pablo se encuentra en una situación difícil y muy delicada cuando escribe esta carta. Él quiere que Filemón no solo perdone a Onésimo, sino que también lo reciba y lo acepte como un hermano en el Mesías. En otras palabras, Pablo le pide a Filemón que libere a Onésimo de la esclavitud y lo trate como igual dentro de la comunidad de Jesús.
Filemón 1-7: Una oración de acción de gracias
Pablo abre la carta con una oración (Filemón vv. 1-7), agradece a Dios por el amor y la fidelidad que Filemón muestra hacia Jesús y su pueblo. Pablo comienza a preparar el camino para realizar su petición con esta línea cargada de significado: "Ruego que la comunión de tu fe llegue a ser eficaz por el conocimiento de todo lo bueno que hay en ustedes mediante Cristo" (Filemón 6).
La palabra clave aquí es "comunión", o en griego, koinonia. Significa "compartir, participación mutua". Es cuando dos o más personas reciben algo juntos y comparten, convirtiéndose en socios. Pablo dice que la fidelidad a Jesús significa reconocer que todos sus seguidores son socios igualitarios que comparten el regalo del amor y la gracia de Dios. Para Pablo, esta experiencia de koinonia entre los seguidores de Jesús no es solo una idea, sino algo que pones en práctica en tus relaciones.

Filemón 8-20: Una solicitud de perdón y restauración
Pablo presenta su petición a Filemón (Filemón vv. 8-20) y finalmente menciona a Onésimo, quien se ha convertido en "hijo" de Pablo en la prisión (Filemón 10). Pablo guió a Onésimo a dedicar su vida y lealtad a Jesús, así que ahora tanto Pablo como Onésimo son miembros de la misma familia en Jesús. Onésimo ha estado sirviendo fielmente a Pablo en la prisión. Y aunque Pablo quiere mantenerlo cerca, sabe que este conflicto sin resolver con Filemón debe ser reconciliado, especialmente porque ambos son seguidores de Jesús. Pablo pide que Filemón reciba a Onésimo "ya no como un esclavo, sino como más que un esclavo, como un hermano amado... en el Señor" (Filemón 16). Esto representa un inmenso desafío. Según la ley romana, Filemón tenía todo el derecho de castigar a Onésimo o enviarlo a prisión. Pablo no solo le pide que perdone a Onésimo, sino que lo reciba de nuevo en Colosas como si perteneciera a su clase social y como un miembro de la familia.
Esto está más allá de la amabilidad: ¡es algo inaudito! Liberar a una persona esclavizada y tratarla como si fuera de la familia significaba alterar el status quo del orden social romano. ¿Por qué Filemón haría tal cosa? En este punto, Pablo realiza una movida brillante, recordando la palabra clave koinonia de su oración inicial. Le dice: "Si de verdad tienes 'comunión' conmigo, entonces 'acéptalo como me aceptarías a mí. Y si te ha perjudicado en alguna forma, o te debe algo, cárgalo a mi cuenta...Yo lo pagaré’" (versículos 17-19).
Dentro de esta petición, podemos ver el corazón del mensaje del Evangelio de Pablo en acción. Para Pablo, en primer lugar el Evangelio consiste en reconciliación. Recordemos lo que les dijo a los corintios: "Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo con Él mismo, no tomando en cuenta a los hombres sus transgresiones" (2 Corintios 5:19). En esta situación, Pablo está desempeñando el papel de Jesús. Él absorberá las consecuencias de las acciones equivocadas de Onésimo y pagará el precio, para que pueda reconciliarse con Filemón.

El mensaje de Pablo es más que una transacción legal: tiene todo que ver con la koinonia. Onésimo, Filemón y Pablo son colaboradores igualitarios ante Dios y todos comparten la misma necesidad de perdón. El suelo está nivelado ante la cruz. Filemón y Onésimo ya no pueden relacionarse simplemente como "amo" y "siervo", porque ahora son miembros de una familia, hermanos en el Mesías, como Pablo le dice a Filemón, junto con toda la iglesia de Colosas".
"En esta renovación no hay distinción entre griego y judío, circunciso e incircunciso, bárbaro escita, esclavo o libre, Pero el Mesías lo es todo, en todas las personas" (Colosenses 3:11).
Filemón 21-25: Conclusión
Pablo termina la breve carta y declara su confianza en que Filemón hará aún más de lo que Pablo ha solicitado. Pablo le pide que prepare una habitación para los invitados, ya que quiere visitarlo tan pronto como salga de la prisión. Pablo concluye la carta con saludos finales.
La carta de Pablo a Filemón es poderosa por muchas razones. Es la única carta en la que Pablo no menciona explícitamente la muerte o la resurrección de Jesús. Esto no es un descuido. Él no necesita explicar la cruz con palabras porque lo demuestra a través de sus acciones. Pablo encarna el significado de la cruz, convirtiéndose en el medio por el cual Onésimo y Filemón se reconcilian con Dios y entre sí.
Esta carta nos muestra que las implicaciones de la buena noticia sobre Jesús son extremadamente personales, pero nunca privadas. El hecho de que Filemón y Onésimo sean ahora hermanos en el Mesías hace que su relación de amo y esclavo sea totalmente irrelevante. La familia del pueblo de Jesús, donde todos son receptores igualitarios de la gracia de Dios, es un nuevo tipo de sociedad o una "nueva humanidad", como la llama Pablo (Colosenses 3:10). En esta nueva sociedad, el valor y el estatus social de las personas ya no están definidos por la raza, el género, la clase social o la clase económica. En el Mesías, son simplemente nuevos humanos y colaboradores igualitarios, compartiendo la misericordia sanadora de Dios a través de Jesús.

